Cómo restringir la alimentación y lograr la mejor performance

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Los Ing. Agr. Juan Elizalde y Sebastián Riffel hacen una revisión de ciertos conocimientos científicos sobre encierre de terneros que, en estos tiempos de sequía en varias regiones ganaderas, significa una oportunidad para evitar la subnutrición animal y el sobrepastoreo de los recursos forrajeros. En esa línea, abordan el controvertido tema de la restricción alimentaria durante la recría y los resultados globales de esta práctica en la producción animal.
Motivados por las excelentes eficiencias de conversión obtenidas en el engorde de novillitos livianos, Irene Ceconi, investigadora del INTA Villegas y Juan Elizalde, realizaron hace 15 años los primeros ensayos sobre encierre estratégico de terneros y su impacto en la terminación a campo o en el feedlot.
Tras años de estudios de estos y otros especialistas, la idea de la recría a corral es lograr un crecimiento adecuado al menor costo posible por kilo producido, algo fundamental en la nueva era de alimentos caros. Entonces, cómo manipular el consumo para minimizar el engrasamiento temprano, surge como una clave del proceso.

A voluntad versus restricción
Para bajar costos en la recría a corral se requiere lograr una buena eficiencia de conversión, pero a la vez evitar un engrasamiento elevado que después repercuta negativamente sobre la ganancia de peso a pasto.
¿Cómo hacerlo? Es fundamental utilizar raciones moderadas en energía, con altos niveles de fibra o silajes y baja proporción de grano. Está demostrado que las dietas concentradas (más del 50% de grano) redundan en un menor tamaño del rumen y, por lo tanto, en la sensación de saciedad de los animales. Esto, a su vez, impacta en la capacidad de consumo en la etapa posterior, reduciendo la producción a pasto.
De cualquier modo, si a causa de la sequía no se dispone de una adecuada cantidad de fibra, se puede incluir más grano en la ración, pero es necesario aplicar alguna restricción en la oferta del alimento para evitar ese mayor engrasamiento.
Para evaluar los pormenores de esta práctica, el equipo de investigadores del INTA Villegas estudió el efecto de distintas restricciones -utilizando dietas con más de 40% de grano- sobre la ganancia de peso y la eficiencia de conversión en la recría a corral, así como en la ganancia posterior durante la terminación a campo.
En el siguiente cuadro se presentan los resultados de las restricciones sobre la ganancia diaria de peso (GDP), el consumo de materia seca y la eficiencia de conversión en diferentes situaciones: terneros alimentados al 100% del consumo voluntario; la primera mitad de la recría al 100% y la otra mitad al 70% del consumo voluntario; la alternativa anterior pero viceversa (70% y luego 100%); y por último, alimentación al 85% del consumo voluntario durante toda la recría.Como se puede observar, con estas dietas (que incluyen más del 40% de grano), las restricciones moderadas, del 15%, (o sea alimentando al 85% del consumo voluntario) disminuyen la ganancia de peso, pero mantienen la eficiencia de conversión. La restricciones al 70% seguidas de realimentación al 100% y viceversa también mejoran la conversión respecto de la alimentación a voluntad. En cuanto al engrasamiento al final de corral de recría, fue menor para los terneros restringidos, o sea, que se logró el efecto deseado con esta práctica.
Otro trabajo clave de Ceconi y sus colaboradores fue aplicar restricciones de hasta el 30% durante todo el período de encierre (alimentando al 85% y 70% del consumo voluntario) y medir su efecto sobre la ganancia de peso y la eficiencia de conversión. Luego, una vez que los terneros continuaban la recría y el engorde a pasto, evaluaron la producción de carne con este recurso.En esta experiencia, con restricciones al 70 y 85% del consumo voluntario, si bien se moderó la ganancia de peso, tampoco se afectó la eficiencia de conversión durante la etapa de corral. Otro dato de interés que es el engrasamiento fue menor en los animales más restringidos al finalizar el corral. Por último, estas restricciones permitieron maximizar la ganancia de peso y la producción por animal durante la etapa posterior a pasto.

En síntesis
La escasez de forrajes en varias regiones del país, obliga a tomar decisiones respecto de la alimentación y una alternativa es el encierre de terneros que algunos establecimientos practican como rutina.
Para mejorar la eficiencia de conversión, sin caer en un engrasamiento elevado, se pueden utilizar dietas con moderada concentración energética ofrecidas a restricción y combinadas con períodos de alimentación a voluntad, o de alta concentración energética pero restringidas durante toda la recría a corral. De este modo, los terneros se alimentan al menor costo posible y se evita dejarlos en el campo donde el sobrepastoreo afecta el rebrote y la futura producción de los recursos forrajeros.
Por: Ing. Agr. Juan C. Elizalde, Ph.D. – Ing. Agr., M. Sci. Sebastian L. Riffel

 

   

Fuente: https://campototalweb.com.ar/23990/

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