Ectoparasitos: diagnóstico, control y tratamiento

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Existen dos clases principales de piojos los chupadores de sangre, y piojos masticadores.
Los chupadores son hematófagos estrictos, por lo tanto se alimentan exclusivamente de sangre.
Los masticadores en cambio conforman su dieta en base a descamaciones celulares, flora bacteriana y secreciones tegumentarias, pero nunca ingieren sangre ni trozan pelos. Todas las especies adhieren sus huevos a pelos.
Los piojos necesariamente parasitan una especie hospedadora y tienen ciclos que se cumplen enteramente sobre la superficie del hospedador.
Los factores que pueden modificar las condiciones del hábitat donde viven estos parásitos y se reproducen pueden ser variaciones en la duración del foto período, intensidad lumínica, radiación solar, precipitaciones, humedad ambiental, uso de fármacos, auto lamido, muda fisiológica de pelos.
Las mayores infestaciones se producen de mediados de otoño hasta la entrada en la primavera.
En los meses cálidos, aparecen niveles bajos de parasitación, generalmente cursando de forma subclínica. Esta parasitosis, al igual que la sarna están catalogadas como parasitosis de presentación estacional coincidiendo con los meses fríos del año (estrés térmico) y con una menor disponibilidad cuali y cuantitativa de alimentos (estrés nutricional).
Si bien todas las categorías pueden ser atacadas por piojos, las mayores cargas suelen observarse en animales jóvenes y en los viejos o mal alimentados.
En cuanto a las perdidas estimadas, se acercan a 200 grs día por animal. O sea que por 90 días que sería lo que dura esta parasitosis se perdería alrededor de 18 kg por animal.
El diagnóstico es sencillo ya que todos los estadíos evolutivos pueden observarse directamente sobre el huésped y son visibles a simple vista. Los piojos hematófagos aparecen en mayor cantidad en áreas ventrales (abdomen, pecho, cuello, espacio intermandibular, morro, entrepiernas, periné, hueco de los garrones), mientras que los chupadores comúnmente se localiza en cuello, paletas, parillas costales, desde la cruz hasta la cadera y en la cola. Estas localizaciones son más comunes cuando las infestaciones no son muy altas ya que cuando lo son, pueden alterarse.
Para instaurar una adecuada terapéutica de control es muy importante el diagnóstico para establecer el tipo de piojo presente, porque no todos los productos disponibles en el mercado tienen acción piojicida simultánea contra masticadores y chupadores.
Para luchar contra ésta parasitosis los tratamientos se llevan a cabo sobre el animal mediante el empleo de sustancias piojicidas. También es conveniente instaurar medidas racionales que incluyan variables ecológicas o biológicas, como por ejemplo el empleo de tratamientos de verano donde la carga poblacional es baja.
Los tratamientos hoy en día disponibles incluyen los baños por aspersión o inmersión, pour on, y parenteral:
✓ Los baños de inmersión y de aspersión se usan con el doble propósito de controlar la sarna y los piojos, ya que los productos empleados controlan simultáneamente ambos tipos de piojos y las concentraciones empleadas como piojicidas, generalmente son inferiores a las usadas como acaricidas. Lo que cambiaría son los días para repetir el tratamiento en caso que el parasito actuante sea sarna.
✓ Los tratamientos con “Pour on” han sido muy difundidos en los últimos años.
Generalmente contienen piretroides sintéticos y fosforados. Algunos de éstos actúan en forma sistémica y son ingeridos por especies hematófagas. Los masticadores difícilmente sean controlados por drogas de circulación sistémica.
Los piretroides sintéticos usados de ésta forma tienen acción tanto para especies chupadoras como masticadoras, ya que generan una “atmósfera” con efecto piojicida.
✓ Por vía parenteral se puede utilizar ivermectinas ejerciendo buena actividad solamente contra las especies hematófagas. Cuando se tratan rodeos con drogas sistémicas, generalmente aumenta la frecuencia de la población de piojos masticadores.
Con respecto al intervalo a efectuar los tratamientos debe recordarse el ciclo biológico de los parásitos, ya que dentro del ciclo de vida de los piojos, el huevo no es afectado por las drogas empleadas, y desde que un huevo es ovipuesto hasta que se produce la eclosión pueden transcurrir hasta 17 días (incubación). Si se emplean drogas con poder residual no mayor al período de incubación de los huevos, un segundo tratamiento debe ser aplicado a los 10-12 días con un máximo de 17 a 20 días. Esto logra acortar el ciclo pues se realizar antes que aparezcan estadíos con capacidad reproductiva.
Productos como Aciendel Plus con piretroides y fosforados son habitualmente las herramientas más utilizadas en el tratamiento y control de piojo chupador y masticador en bovinos, pero el poder residual de estos productos hace necesaria la aplicación de un segundo tratamiento a los 15 días para un control eficaz.
Las lactonas macrocíclicas como Bagomectina 1% o Flok 1,1% administradas en forma subcutánea son eficaces sólo contra infestaciones de piojo chupador y sarna.
Arrasa es un producto de nueva generación único por su tecnología que combina 3 drogas, imidacloprid, cipermetrina y Butoxido de piperonilo, en una formulación pour on. Esta composición ha sido desarrollada en una matriz de 3 excipientes que permiten una excelente difusión y penetración para un adecuado contacto e ingestión. Arrasa está indicado contra piojo masticador. Por su gran poder residual sobre el animal se hace posible, en infestaciones no muy altas, realizar un control exitoso de piojo masticador con una sola aplicación.
Las pruebas realizadas antes de su lanzamiento demostraron una reducción importante de la parasitación en las primeras 24 horas pos tratamiento, alcanzando una eficacia al día 1, del orden del 97,1%. La eficacia del tratamiento fue del 100% a partir del día 7 y se mantuvo hasta el día 42 pos tratamiento; lo cual indica un excelente poder residual.
Considerando que el ciclo del huevo es de 16 días y que la metamorfosis es incompleta, con lo cual las ninfas tienen características morfológicas similares al adulto, la no detección de ninfas o adultos desde el día 21 al 42 indican un control total con un solo tratamiento.
Recomendaciones
✓ Se recomienda siempre realizar un diagnóstico sobre los animales para poder identificar si se trata de una infestación por piojo chupador, masticador o combinado y en base a esto decidir el mejor tratamiento.
✓ En infestaciones muy altas se recomienda realizar una segunda aplicación de Arrasa con 15 días de intervalo para cortar el ciclo del parasito y obtener control exitoso. En infestaciones normales donde se utilice otro pour on que no sea Arrasa se deberá siempre repetir el tratamiento a los 15 días.
✓ Se recomienda siempre tratar todos los animales del campo en un lapso no muy
largo para un mejor control, respetando las dosis y vías de aplicación recomendadas.
✓ Cuando se apliquen tratamientos pour on se recomienda evitar días de lluvia y si se sabe que va a llover dentro de las próximas 48 horas no se recomienda tratar ya que la lluvia provoca un lavado y se pierde el poder residual.
✓ Se recomienda la rotación de principios activos para el tratamiento de hectoparásitos a los fines de evitar casos de resistencia.
Med. Vet. Ezequiel Bellocq (Servicio Técnico –Biogénesis Bagó)

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Fuente: https://campototalweb.com.ar/18950/

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