El Gobierno culpa al trigo, pero se equivoca de enemigo

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El mundo enfrenta una de las peores crisis económicas, financieras y comerciales de toda la historia contemporánea. A la crisis del Covid-19 que impacto sobre la actividad económica mundial, se debe agregar más recientemente el conflicto del mar Negro, uno de los principales polos de oferta de granos y oleaginosos del mundo.
Entre crisis y crisis, el precio de las commodities agrícolas experimentó una fuerte suba exacerbada por la invasión de Rusia a Ucrania.
La zona del mar Negro es una de las principales productoras y exportadoras de trigo, maíz, girasol y petróleo a nivel mundial. Entre ambos países son los primeros exportadores de trigo y aceite de girasol del mundo; sólo Ucrania es el tercer país exportador de maíz.
Lo sucedido en esta región cobra importancia superlativa en la demanda mundial de trigo, maíz y aceite de girasol y repercute directamente en los precios internacionales sobre Chicago.
La Argentina es el segundo exportador mundial de maíz, luego de Estados Unidos y es el cuarto exportador mundial de trigo. Lo sucedido en estos dos mercados influye directamente en nuestros precios locales de ambos cereales.
Sin embargo, nuestro mercado no copia en forma directa ni lineal lo sucedido en el precio internacional. Sucede que en estos dos mercados, el Gobierno nacional tiene intervención directa en la definición de los saldos exportables, lo que provoca fuertes distorsiones entre nuestros precios y los del mercado internacional.
En estos momentos, las exportaciones de trigo están cerradas, ante la política intervencionista y restrictiva del Gobierno que impide a las empresas registrar nuevas ventas al exterior. Ello es con la excusa de impedir la suba de los precios en el mercado interno, y evitar así el aumento del precio de la harina y de los productos panificables; como lo es el caso del pan con precios de mostrador que se acercaron a los 300 pesos el kilo.
De acuerdo con la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (Fada), la incidencia del precio del trigo en el precio del pan es del 10,6 por ciento, dos por ciento son impuestos al trigo y 87,4 por ciento de costo corresponde a impuestos, ingresos del molino y el margen de la panadería.
En el caso de los fideos el 11,2 por ciento corresponden al trigo, el 2,1 por ciento a impuestos al trigo y el 86,7 por ciento a tributos, ingresos del molino y costos de comercialización.
Si se analiza la estructura del costo de la harina a nivel molino, siempre haciendo referencia al informe Fada, el trigo representa 70 por ciento del costo total de la harina, 2,1 por ciento corresponden a costos de producción, 5,6 por ciento a insumos, 2,3 por ciento a costo laboral, 4,7 por ciento gastos de comercialización y 6,3 por ciento corresponde a impuestos.
A partir de conocer, entonces, la estructura de costos a nivel molino harinero y a nivel de panadería o empresa de panificación, se puede interpretar la errónea estrategia del Gobierno nacional de pretender retrotraer el precio de la harina a valor de 1.200 pesos la bolsa; mientras que el precio actual del derivado del trigo es de 1.700 pesos.
La incidencia del cereal en el procesamiento de la harina es lo suficientemente alta como para hacer muy difícil que converjan en forma artificial y autoritaria el precio del trigo con el precio de la harina, como es la pretensión de los funcionarios nacionales.
Está demostrado que las intervenciones a los mercados nunca dan resultados positivos, cuando se pretende manipular los índices de inflación, culpar y responsabilizar al origen del producto industrializado y procesado.
Otro error es no considerar que la inflación es un fenómeno multicausal en el que intervienen, el elevado gasto público, la balanza comercial negativa, el permanente ajuste en el precio de las naftas y las subas de los salarios. Además de las elevadas tasas de interés y el gasto de la política entre otros factores.
La realidad nos muestra que aún con los registros de exportación cerrados, el precio del trigo en el mercado doméstico sigue influenciado por las fuerzas del mercado interno. Esto sucede más allá de que exportadores no participan activamente en la generación de demanda.
Especial para CAMPO total y Agrovoz

 

   

Fuente: https://campototalweb.com.ar/22554/

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