Granos: se recuperan de las pérdidas y pueden ir por más

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Hasta finales de la semana pasada (el 22 de julio), el mercado de Chicago consolidaba una fuerte tendencia bajista en maíz y soja, con la sensación de que cada día era más difícil para los precios encontrar un piso.
En esa plaza de referencia, la soja había bajado 77 dólares en las primeras tres semanas de julio, pero en la última del mes llegó a recuperar 50 dólares por tonelada. En el caso del maíz, el cereal acumulaba una caída de 85 dólares desde mediados de marzo y en la última semana recuperó 20 dólares.
En el impacto bajista sobre los precios de la soja y del maíz tenemos que dar un alto crédito a la salida de la posición julio en los futuros en el mercado estadounidense. Los fondos estaban muy comprados ante una clara posición anticipada alcista en esa plaza, un comportamiento que sucedió durante mayo y junio; no obstante, el vencimiento de las opciones y la posición futura de julio fue el disparador de una de las mayores bajas registradas en Chicago de los últimos años.
Ahora enfrentamos la salida de la posición agosto en el mercado de soja, mucho más reducida en volumen: quedan apenas 1,5 millones de toneladas para ser canceladas. Por el momento, la salida ha tenido impacto alcista sobre los precios. La posición más grande es el futuro noviembre con 43,4 millones de toneladas de contratos abiertos. Toda una incógnita sobre cómo será el cierre y liquidación de dicha posición, y si estará muy influenciada por el factor climático durante las próximas tres semanas, claves para el normal desarrollo y evolución de los cultivos.

Razones del movimiento en los precios
En ese escenario bajista, el mercado reaccionaba como si el mundo hubiera recuperado producción y existencias, hecho que era imposible que sucediera. Empezando por la crisis del mar Negro que freno las exportaciones del primer exportador de trigo del mundo, el primer exportador de aceite de soja y el tercer exportador de maíz. Además, se vieron afectadas las siembras de los cultivos de trigo, maíz y girasol, pues el conflicto bélico provocó el éxodo de muchos productores, el cierre de muchas empresas exportadoras y el control de los puertos del mar Negro por parte de los rusos. También escaseaba el combustible, lo insumos, agroquímicos, fertilizantes y la cadena comercial estaba quebrada.
Es imposible recuperar, en el corto plazo, la oferta de granos y aceites de Rusia y Ucrania, que superaba los 120 millones de toneladas antes del conflicto.
Además, Estados Unidos enfrenta una cosecha de maíz que ya se vio reducida en 16 millones de toneladas por factor climático; y en el caso de la soja, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) había recortado la superficie en un millón de hectáreas o su equivalente de 3,6 millones de toneladas, en su informe de mayo.
Sin embargo, las cosechas de soja y de maíz estadounidense todavía no están definidas ni confirmadas. El factor clima es clave en la evolución de los cultivos, en estos momentos 62% del maíz está en plena etapa de polinización contra 76% a igual fecha de la cosecha anterior y 13% en grano pastoso respecto al 17% del ciclo anterior.
Estamos en una de las etapas más críticas del cultivo y el clima se proyecta con escasas precipitaciones y temperaturas elevadas para las próximas dos semanas. La diferencia con respecto a otros años es la reserva de humedad de los suelos; en muchos estados es muy baja el agua disponible para los cultivos y se requieren abundantes lluvias y de gran cobertura para revertir la actual situación que por el momento es muy crítica. Ya se han producido pérdidas irreversibles en Kansas y Nebraska y en casos extremos la sequía ha provocado la mortandad de gran cantidad de hacienda.
También Sudamérica está sufriendo una prolongada falta de lluvias, con muy pocos registros durante el otoño y un invierno que ya se consolida como muy seco. Los principales países productores, Brasil, Argentina y Paraguay, están atravesando un largo periodo con falta de lluvias, y se están demorando más allá de lo normal las siembras de maíz y soja en Brasil.
La Argentina ya resignó un millón de hectáreas de trigo por falta de humedad para su siembra, y empiezan a peligrar las siembras de maíz temprano. Lo mismo sucede en Paraguay y Bolivia. Si el clima continúa seco, sin lluvias y temperaturas elevadas, tanto en Estados Unidos como en Sudamérica, el mercado seguirá sentado arriba de una olla a presión.(Agrovoz)

Fuente: https://campototalweb.com.ar/24075/

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