La oferta de trigo está garantizada

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Esta semana se conocieron declaraciones del ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, acerca de la posibilidad de que el gobierno pudiera intervenir el mercado del trigo, ya sea cerrando o limitando sus exportaciones.
La noticia tuvo impacto directo en el precio del cereal, con fuertes bajas tanto en el disponible como en las posiciones futuras. Luego de que el funcionario alimentase este temor de los productores, la tonelada en Rosario bajó 10 dólares y llegó a cotizar a la mitad de la semana a 224 dólares.
El argumento oficial es que debe garantizarse el volumen de producción para el consumo en el mercado interno.
En principio, en estos momentos no hay riesgo de desabastecimiento de trigo a nivel doméstico y es algo que el gobierno puede corroborar: tiene en su poder toda la información necesaria para poder evaluar cuánto cereal han comprado los molinos y los exportadores.
En la actualidad, las compras acumuladas de los exportadores llegan a un total de 7,6 millones de toneladas, mientras que las declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) alcanzan las 8,9 millones de toneladas.
Saldos
Pero el dato central, que muy pocos están contemplando (incluso el propio ministro), es que los exportadores tienen en su poder 1,8 millones de toneladas de la cosecha anterior.
Es decir, que si a las compras de trigo 2021 por parte de la exportación le agregamos las existencias del año anterior, se alcanza un volumen final de 9,4 millones de toneladas. Como se puede apreciar, es una cifra que supera a las DJVE en 500 mil toneladas.
En este contexto, si analizamos el balance de oferta y demanda de trigo argentino, sobre una producción base de 17 millones de toneladas, hay que descontar lo adquirido por los exportadores y por los molinos (1,1 millones de toneladas). El saldo disponible en manos de los productores es de 8,5 millones de toneladas, más que suficiente para abastecer la demanda interna.
Precios
El gobierno piensa que, limitando las exportaciones, el precio del pan y de las facturas va a bajar para el consumidor.
Nada más alejado de la realidad. En primer lugar, porque la incidencia del trigo sobre el precio de los derivados, de acuerdo a un estudio realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, es de solo el 13 por ciento; y para la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), es del 11 por ciento.
La realidad es que los precios de los panificados y las pastas aumentan no por la incidencia del precio de la harina, sino por otros costos de elaboración, impuestos, salarios, cargas sociales y las tarifas de servicios de luz, agua y gas.
Además, también inciden la devaluación y el impacto de la suba de los combustibles en la cadena de abastecimiento. (Agrovoz)

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